Masoneria

Libertad – Igualdad – Fraternidad

La Leyenda de los Cuatro Mártires Coronados(que fueron Nueve)*

Quatuor Coronati

 El nombre de Quatuor Coronati es famoso en los medios masónicos por llevar ese nombre la primera y más importante Logia de Investigación del mundo, la No. 2076 de Inglaterra, fundada en 1886 y cuyo primer Venerable fue Sir Charles Warren. En sus “Transactions” publicadas bajo el título de “Ars Quatuor Coronatorum” figuran importantes trabajos y las consiguientes discusiones a que estos dieron lugar, contribuyendo de manera decisiva al conocimiento histórico y doctrinario de la Orden. Sin embargo, no es muy conocido el origen del nombre que adoptó esta Logia, sumido en la historia del primitivo arte de la construcción en Europa. He aquí pues la leyenda de los “Cuatro” Mártires Coronados.
Los Cinco

Claudio, Nicóstrato, Sinforiano, Castorio (y el ayudante de este último Simplicio) eran cristianos secretos y destacados operarios en las canteras de piedra de Diocleciano, en Panonia, región del Danubio medio. La leyenda agrega el romántico detalle de que su excelente trabajo se explicaba por que era hecho en honor a Dios.

Recordemos que Diocleciano fue emperador romano desde el 284 al 305 d.C. y que reorganizó el Impero de acuerdo a un sistema jerárquico, la Tetrarquía. Su yerno y luego Emperador Valerio Maximiliano Galerio lo instó a desatar una dura persecución contra los cristianos.

Diocleciano ordenó a estos expertos que tallasen una estatua en honor a Esculapio (dios pagano de la medicina, hijo de Apolo). Firmes en su fe, ellos se negaron perdiendo el favor del emperador. Fueron condenados a una horrible muerte: se los encerró vivos en ataúdes de plomo, lanzándolos al río el 8 de noviembre del 287 d.C.(?). Un correligionario escondió los restos en su propia casa.

Los Cuatro

Cuando Diocleciano regresó a Roma edificó un templo para el culto de Esculapio, ordenando que los soldados romanos y especialmente los Milicianos de Roma le rindieran culto y quemaran incienso ante su imagen. Cuatro soldados cristianos que se negaron fueron azotados hasta morir y sus cuerpos arrojados a los perros. Los cadáveres de Severus, Severianus, Corpophorus y Victorinus, -nombres con los que se les conoció posteriormente,- fueron sin embargo rescatados y enterrados junto a otros Santos.

Los Nueve

Continúa la leyenda contando que pasaron doce años y el Obispo edificó en memoria de los nueve una Iglesia con el nombre de Cuatro Mártires Coronados. Como lo dice el título, los Cuatro Mártires fueron en realidad nueve!

Veneración

Los relatos dicen que “reliquias” de los Santos fueron depositadas en la Iglesia: sierra, martillo, mazo, compás y escuadra (los gremios de carpinteros también tenían a estos Santos por Patronos: recordemos que gran parte de los edificios de la época se construían con madera). Estas mismas herramientas junto a una corona y a la imagen de un perro o un lobo (que rehusaron comer los cuerpos y los defendieron de otros carniceros) forman la insignia de los Santos. La Iglesia Católica dedicó el 8 de noviembre para homenajearlos y los santificó. San Jerónimo (Sofronio Aurelio Jerónimo, autor de la versión latina “Vulgata” de la Biblia, 347-420) ya se refiere a ellos.

Masonería

En siglos posteriores (VI) se organizan los Collegia Fabrorum: sus integrantes ocupaban la retaguardia de los ejércitos romanos que destruían a su paso todo lo existente en sus acciones de conquista por Europa, Asia y el norte de Africa. La misión de los “collegiati” era la de reconstruir. Dentro de esos Collegii, se veneró la memoria de los Santos y sus herramientas se convirtieron en sus emblemas. Al simple efecto informativo y si quisiéramos aceptar una línea de continuidad, -muchas veces argumentada pero totalmente infundada,- entre hechos históricos cuyo origen, causa y estructura son totalmente distintos, cabría mencionar que los Maestros “Comacinos” (arquitectos aislados en el Lago de Como en la época en que se disgrega el Imperio, legendarios precursores de los masones medievales), el franco (francos: tribus de Germania, hoy Alemania) Carlomagno (742-814), Emperador de Occidente, el Reino Germánico (843), el Sacro Imperio Romano (962), fueron los puentes por lo que pasó la leyenda para llegar a los “freemasons” ingleses (s. XII, “guildas“, que para complacer a la Iglesia se colocaban bajo la amparo de un rey o un santo) y a los “steinmetzen” (canteros alemanes) del medioevo (s. XII, quienes bajo la maestría de Erwin de Steinbach construyeron la Catedral de Estrasburgo), que adoptaron a los Quatuor Coronati como patrones santos del Gremio Operativo.

Documentos

El “Manuscrito Regio” es el más antiguo documento normativo masónico conocido hasta ahora, data de 1390 y fue encontrado por Jones O. Haliwell, de quien toma su nombre, en 1839. Es un poema de 794 versos conteniendo ricas lecciones éticas y armonizadas enseñanzas de tolerancia y fraternidad, tendiendo un puente entre la masonería operativa, a la que se refiere, y la especulativa que practicamos. Su título es “HIC INCIPIUNT CONSTITUTIONES ARTIS GEOMETRAE SECUNDUM EUCLIDEM“. En su conclusión dice: “Roguemos ahora al Dios Todopoderoso y a su madre la dulce Virgen María, que nos ayuden a observar estos artículos y estos puntos en todas sus partes, como lo hicieron otras veces los Cuatro Coronados, santos mártires, que son la gloria de la comunidad. Buenos masones, elegidos, tambien ellos fueron escultores y tallistas de piedra. Eran obreros dotados de todas las virtudes. El emperador los llamó cerca de sí, y les mandó que labrasen la imagen de un falso dios y que la adorasen como si fuera el Dios supremo …” Tras relatar la leyenda, dice: “Su fiesta se festeja ocho días después de la de Todos los Santos …

Los “Estatutos de los Canteros Alemanes”, constituciones de los Steinmetzen, “jurados en la Asamblea de Ratisbona (Regesburg, Alemania) en 1459 y aprobados por el Emperador Maximiliano I, comienza con la siguiente invocación: “En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y de nuestra Madre la graciosa María, y de sus santos servidores, los Cuatro Mártires Coronados de perdurable memoria“.

La constancia de la Leyenda en estos dos documentos constituye una prueba terminante del origen común de la masonería operativa en Inglaterra y el continente.

* Estudio trazado por José Schlosser

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