Masoneria

Libertad – Igualdad – Fraternidad

Del Caos al Orden Cósmico: LA HUELLA DE DIOS

Por el Q:. H:. Prometeo

R:.L:. RENACIMIENTO Nº 54

BAJO LA OBEDIENCIA DE LA GRAN LOGIA DE ESPAÑA

Todos sabemos que las religiones han tenido siempre un papel determinante en la evolución de las civilizaciones. Tan fuerte ha sido la impronta dejada por casi todas ellas durante el transcurso de la historia de la Humanidad que difícilmente podríamos entender los entresijos de ésta sin comprender, profundamente, su relación con aquéllas.
Al margen de la aceptación o rechazo que cada cual muestre por las diferentes doctrinas, impuestas casi siempre mediante el más sutil de los chantajes (el temor al castigo divino) y en ocasiones por el simple empleo de la fuerza, yo no dudo de la importancia de la religión como fenómeno socializador y no reparo en aceptar que, como tal, merece ser reconocido y valorado en su justa medida.
La Antropología moderna, avalada por los últimos descubrimientos en los yacimientos de la sierra de Atapuerca, ha establecido que hace 800.000 años los habitantes de aquellas tierras llevaban a cabo rudimentarios rituales animistas, con los que pretendían, probablemente, encontrar una explicación satisfactoria a los misteriosos fenómenos que a diario presenciaban a su alrededor y que, a menudo, ponían en serio peligro sus vidas. Entonces ya sabíamos que la Naturaleza estaba gobernada por fuerzas que escapan a nuestro entendimiento.
La simple e imprevisible meteorología, unas veces benigna y otras destructiva, sirve perfectamente como botón de muestra para entender la impotencia de aquella humanidad primitiva al enfrentarse a una naturaleza indómita y todopoderosa ante la cual como autodefensa, y en ausencia de toda explicación racional, sólo cabía interponer a otra potencia similar, otro ser todopoderoso, es decir… a Dios.
Así nacieron deidades elementales y mágicas, cuya existencia sólo podemos entender en un entorno socio cultural totalmente desprovisto de la menor capacidad de análisis científico.
Pero, ¿cuál es el lugar de Dios en la actualidad?; en este mundo rebosante de ciencia y tecnología ¿queda todavía sitio para El?.
Por supuesto, el concepto de Divinidad ha evolucionado, necesariamente, a lo largo de la historia y hoy en día ya no sólo se utiliza a Dios como defensa ante las fuerzas desatadas de la naturaleza (aún pueden verse rogatorias por la lluvia en ciertos lugares) sino que, durante las épocas más recientes, las teologías han creado un Dios más sofisticado, más trascendental y le han atribuido, probablemente con acierto, el papel de principio y fin de todas las cosas.
Así, han sustentado sus doctrinas, en mayor o menor medida, en la idea de la esencia divina del Hombre y en la necesidad de hacer prevalecer la condición sobrenatural de éste a costa del desprecio por lo natural, considerado perecedero, corrupto y origen de todo mal.
De esta forma, los poderes religiosos, sin más argumentos que dogmas de fe, se han venido enfrentado durante siglos a una ciencia, en ocasiones demasiado estrecha de miras, que rechaza todo aquello que no se puede medir, pesar o demostrar y que cierra los ojos a toda cuestión adornada con ribetes de lo mágico o sobrenatural.
Ante esto, y desde un punto de vista racional, me pregunto si estas visiones divergentes de lo mismo (entiéndase el origen y destino del Hombre y del Universo) no son, sino, las dos caras de una misma moneda.
Pero debemos preguntarnos que es lo “sobrenatural” y, acaso, cabría citar las palabras de T. H. Huxley: “Lo conocido es finito, lo desconocido infinito; desde el punto de vista intelectual estamos en una pequeña isla en medio de un océano ilimitable de inexplicabilidad. Nuestra tarea en cada generación es recuperar algo más de tierra.”
Entonces, para poder afrontar la cuestión con la necesaria amplitud de miras, necesitaremos apartarnos de las interpretaciones subjetivas, y por tanto limitadas, que nos imponen tanto los credos religiosos como las corrientes más ortodoxas de la ciencia oficial.
Así, desde esa atalaya de libertad, nos daremos cuenta de que el Universo es “sobrenatural” tanto en cuanto el hombre no pueda entender más que una limitada porción de lo que le rodea; pero dejará de serlo cuando la Creación pueda ser comprendida en su totalidad.
Desde luego, la existencia de una inteligencia universal y de orden divino se escapa a nuestra capacidad de entendimiento actual; simplemente, no podríamos abarcarla. Tal vez, sólo debamos conformarnos con intuir su presencia pero, aún así, siempre hemos tratado de explicarla para que pueda ser aceptada por unos o bien rechazada por otros.
Para ciertas tendencias filosófico-científicas, como el empirismo clásico, por ejemplo, es inexplicable que poseamos la idea de Dios si nunca hemos tenido experiencia del mismo. ¿Puede probarse la existencia de algo que no se percibe por los sentidos?. Las preguntas a las cuales se enfrenta el Hombre son muy complejas y las respuestas que se le ofrecen a través de Dios sólo pueden ser aceptadas mediante la fe.
Para el determinismo científico, y siguiendo una línea de pensamiento paralela, todo lo que nos rodea no es fruto más que de la casualidad. No necesitamos a Dios. El universo del que formamos parte es como es porque no podría haber sido de otra manera. Y la vida sobre la Tierra no es más que un accidente, una singularidad maravillosa dentro de un vacío infinito y sobrecogedor.
Sin embargo, para otras corrientes de pensamiento filosófico-científico, tal vez no todo haya ocurrido por casualidad y puede que aún quede sitio para Dios en el Universo.
Hoy en día estamos asistiendo al nacimiento de una nueva disciplina dentro de la Biología: la Exobiología. Esto es, la búsqueda y estudio de formas de vida surgidas fuera de la Tierra. Cada vez son más los biólogos que creen, como sostiene Jacques Monod en su libro El azar y la necesidad, que la vida surge, necesariamente, allí donde se den las condiciones adecuadas para ello.
La Cosmología de vanguardia, abanderada por Stephen Hawking, admite la posibilidad de la existencia de múltiples universos, cada uno de los cuales estaría dotado con sus propias leyes físicas e historias probables; como queda reflejado en su obra El Universo en una cáscara de nuez.
Otros pensadores creen que debemos explicar a Dios por la Ciencia y no sólo mediante dogmas religiosos.
El físico Frank J. Tipler, en su obra El principio antrópico cosmológico, sostiene que si Dios existe, debe ser posible encontrarlo mediante la ciencia y si la ciencia no pudiese encontrarlo, simplemente no existiría y, por tanto, la Religión no tendría ningún sentido.
Dentro de la misma obra, el autor desarrolla la teoría del punto Omega; según la cual, el Universo está planificado desde su origen y toda la información necesaria para su evolución ha sido codificada y es procesada por una inteligencia universal omnipotente, omnipresente y omnisciente que será encontrada, explicada y entendida al margen de la Mística, tan sólo mediante las leyes de la Física.
Llegados a este punto, tal vez debamos preguntarnos si aún es posible creer que el universo del que formamos parte indisoluble haya surgido de la nada en un momento sin tiempo, sólo por azar. Si aún es posible creer que no exista un Plan perfectamente diseñado para ir del CAOS reinante en los instantes posteriores al Gran Estallido, con que dio comienzo el universo, al ORDEN orbital de un sistema planetario o al complejamente preciso funcionamiento de cualquier forma de vida.
Yo no creo que sea posible. Creo que para todo ello si se necesita un plan. Un Plan Cósmico. El Plan del Gran Arquitecto Del Universo.
Pero todo plan necesita al menos cuatro elementos para poder ser ejecutado:
1. El plazo de comienzo.
2. Un objetivo a cumplir.
3. La información necesaria.
4. El programa que permita su adecuado desarrollo.
¿Existe un principio del que todo parte?.
Evidentemente si.
¿Existe una finalidad u objetivo para todo lo creado?.
Creo firmemente que la existencia de una inteligencia capaz de formular preguntas acerca de su naturaleza y de aquello que le rodea es la más rotunda e irrefutable de las respuestas.
¿Existe la información necesaria para que el proceso de evolución cósmica haya tenido lugar durante eones?.
Debemos pensar que si, que de lo contrario no estaríamos aquí. Desde luego esa información no depende de nosotros y, en muchos aspectos está fuera de nuestro alcance (al menos por el momento). Pero no tenemos que utilizarla conscientemente (imaginad, por ejemplo, como sería nuestra vida si necesitásemos acordarnos de respirar o, si para digerir un alimento tuviésemos que dominar la química necesaria para desarrollar conscientemente tal proceso…) por fortuna, alguien muy previsor se ocupó de codificarla debidamente hace tiempo, y nosotros formamos parte del resultado de la correcta utilización de esa información.
Y por último, ¿existe el programa que permite el adecuado desarrollo del PLAN CÓSMICO?.
Puedo asegurar que no existe nada más caótico en el Universo que la “muerte” de una estrella. Cuando el precario equilibrio mantenido entre la fuerza nuclear y la fuerza de gravedad, que permite la estabilidad estelar durante miles de millones de años, llega a su fin, una estrella colapsa sobre sí misma y, como efecto rebote, explosiona de forma colosal y expulsa al espacio interestelar ingentes cantidades de materia y energía. Es lo que se conoce como NOVA.
Pero de este CAOS, de este derroche desordenado de materia y energía surge, una vez más, el ORDEN; y el resultado… somos nosotros. Nosotros y todo lo que nos rodea: el oxígeno que respiramos, el hierro que compone nuestra sangre o el calcio que forma parte de nuestros huesos, todo ello no son más que cenizas estelares y de ellas estamos hechos, siguiendo un manual de instrucciones perfectamente definido. Para mí, resulta evidente que un software muy eficiente se ocupa de gestionar toda la información necesaria para llevar a cabo el PLAN del Gran arquitecto Del Universo.
Como podéis ver, una y otra vez, el caos y la destrucción dan paso necesariamente al orden y la creación. Y así será, porque así está previsto, hasta el final del tiempo y será entonces cuando, quizá, podamos conocer el verdadero rostro de Dios.
He dicho.
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Esta entrada fue publicada el agosto 9, 2008 por en masoneria masones prometeo hermano Del Caos al Orden C.
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