Masoneria

Libertad – Igualdad – Fraternidad

Jorge Clavero: “La masonería no es secreta, sino que mantiene una suerte de discreción"

FENIXnews, Capital Federal- ARGENTINA. Tiene 65 años y es despachante de aduana. Está casado desde hace 36 años y tiene una sola hija. Esta semana, asumió como Gran Maestre de la masonería argentina, logia a la que pertenecieron Belgrano y San Martín y a la que él ingresó a los 41 por medio de compañeros de militancia en el radicalismo. “La institución es pasado, presente y futuro”, responde cuando se le pregunta sobre la injerencia de los “hermanos” en la política. 

El Gran Maestre viste traje negro y zapatos marrones con suela de goma. Su rostro adusto contrasta con un tono amable y hasta didáctico: en su primera semana al frente de la institución, Angel Jorge Clavero quiere explicar de qué se trata la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, pero –se sabe– las revelaciones es algo a lo que “los hermanos” no son especialmente aficionados.

“La masonería no es secreta, sino que mantiene una suerte de discreción ante el afuera. Yo puedo admitir que soy parte de la logia, pero no puedo revelar la pertenencia de otro hermano.”

—¿Qué sentido tiene esta discreción hoy?

—Tenemos la misma discreción que puede tener una sociedad anónima cuando se reúne el directorio. A usted no la dejan entrar, e incluso no la dejan entrar a una reunión de consorcio si no tiene un departamento en ese edificio.

—Pero el consorcio de mi edificio no ha participado de acontecimientos políticos nacionales…

—La masonería es una institución abierta, laica y librepensadora. Entre sus valores fundamentales están la libertad, la igualdad y la fraternidad. Somos gente que quiere desarrollarse, agrandarse moral y espiritualmente.

—¿En qué acciones concretas se traduce?

—Participamos a través de nuestros hombres, que trabajan con los valores aprendidos dentro de la institución.

—¿El número de masones en los tres poderes del Estados sigue siendo alto?

—Por supuesto que sí. La masonería es pasado, presente y será futuro.

Inútil pretender que arriesguen cifras o nombres. El silencio es un código que los masones respetan e incluso disfrutan: basta recordar que uno de los últimos peronistas en admitirse parte de la logia fue Arturo Jauretche, fallecido hace 34 años, para despertar una sonrisa en el segundo de Clavero, Nicolás Breglia. “Te sorprenderías”, responde. La política y la masonería están íntimamente entrelazadas: en la Argentina, catorce presidentes eran iniciados.
También Clavero llegó hasta el templo de la calle Perón por sus vínculos políticos. Viejo militante radical, sufragó por primera vez a favor de Arturo Illia. “Comencé a leer al respecto desde muy joven, pero durante la dictadura era un poco más difícil ingresar, a veces la casa estaba cerrada –recuerda–. Con el regreso democrático algunos compañeros me revelaron su pertenencia e hicieron de puente, hace ya 24 años”. Hoy está alejado de los comités. Así como algunos son hinchas de River o Boca, el Gran Maestre tiene puesta la camiseta de la Logia Sol de Mayo Número 8. O, en términos masones, tiene puesto el mandil: tal es el nombre del delantal que utilizan, herencia de los primeros “hermanos” constructores. En francés, maçón quiere decir albañil.
Magios. Lejos de las labores manuales, Clavero es despachante de aduana y toda la vida se dedicó al comercio exterior. Está casado hace 36 años y tiene una hija de 33, ambas licenciadas en Ciencias Sociales. Ninguna se ha intregado a la masonería, aunque en el país existen logias femeninas desde hace más de dos décadas. “Son mucho más rigurosas que nosotros, son tremendas”, dice Breglia. “Son mujeres”, resume el Gran Maestre. Existe una ceremonia de “reconocimiento conyugal”, pero él insiste en que le alcanza con el casamiento civil.
Aunque la institución recibe miembros de todas las religiones, la Iglesia Católica ha estado históricamente enfrentada con la masonería: los han tildado de satánicos y Benedicto XVI los excomulgó por la misma época en la que se dedicó a despotricar contra Harry Potter.
Mientras Clavero posa para las fotos, su vice se explaya sobre las virtudes masónicas. “Cuando nosotros comenzamos a retirarnos por efecto de la dictadura, desaparecieron los grandes proyectos nacionales”, asegura. Cuando deja entrever que la masonería tuvo que ver con la liberación de “el hermano Alfredo Bravo”, detenido clandestinamente a fines de los 70, es imposible no recordar aquel capítulo en el que Homero Simpson se une a la Sagrada Orden de los Magios y empieza a relatarle a Lisa cómo todos los logros de Estados Unidos son en realidad obra de sus nuevos hermanos. “¿En serio hay un capítulo de los Simpsons sobre logias?”, consultan divertidos y le toman la palabra a un colaborador, que promete mandárselos en la semana, por Internet consigna Marina Abiuso de Perfil.

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Esta entrada fue publicada el julio 10, 2008 por en gran logia de argentina masoneria masones jorge clavero.
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