Masoneria

Libertad – Igualdad – Fraternidad

Presentación de mi libro "Los Hijos de la Luz"

El pasado miércoles 7 de noviembre, en el auditorio de la Manzana de la Rivera, se presento mi última obra Los Hijos de la Luz. Victorio Suarez, ex presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay, tuvo a su cargo la presentación del volumen, editado por Editorial de la Luz. A cotinuación las palabras sobre el libro de parte de uno de los intelectuales más importantes del Paraguay.
Uno de los aspectos de menor información en el campo de la investigación histórica en Paraguay se refiere indudablemente a la MASONERÍA y tal vez otras sociedades secretas. De todos modos, hay que decir que si bien se dieron algunos efluvios de trabajos publicados los resultados fueron más bien controvertidos pues nunca faltaron apologistas y detractores en cada rincón. Sin embargo, ya en un anterior trabajo Christian Gadea Saguier ha dado muestras de sobrado valor al detallar importantes aspectos referentes a la institución masónica. En ese sentido, supo expresar su valiosa experiencia personal y conocimiento en la materia.

No ha pasado mucho tiempo para que hoy, nuevamente, Christian Gadea vuelva de manera refulgente con una nueva producción cuyo título lleva LOS HIJOS DE LA LUZ, la identidad de los maestros masones y la lucha del librepensamiento contra el dogmatismo. Sin lugar a dudas el dilatado trabajo sorprenderá a propios y extraños, pues escudriñando de manera sigilosa y depurada transita laberintos y se sumerge en las aguas profundas de la historia para exhibir desde diversos ángulos de calidez semántica un análisis minucioso utilizando interesantes herramientas interpretativas que parten desde la Biblia misma o desde la genealogía del maestro Hirán, con atrapantes secuencias de los antecedentes históricos de la leyenda, acaparada por los refucilos de las antiguas escrituras. En trece capítulos de LOS HIJOS DE LA LUZ, uno puede encontrar los contornos y también los más insospechados ingredientes que forjaron el perfil de una organización antigua que consolidada a través del tiempo el pensamiento y la acción de los grandes maestros, sigue reproduciendo de manera “justa y perfecta” una concepción filosófica y una influencia tan positiva en la amalgama espiritual de la humanidad, sin descuidar ese preponderante papel protagónico en el arte de construir materialmente el universo.

Muchas veces nuestros historiadores se niegan al sometimiento del rigorismo exigido por la investigación histórica hecho que nos priva conocer todo lo que encierran verdaderamente los temas abordados. Sin embargo en LOS HIJOS DE LA LUZ, más que nunca hay abundancia de datos, fuentes, pensamientos, estudios asimilados y, por sobre todo, un manejo bibliográfico verdaderamente gratificante que permanentemente ocupa el escenario para guiar el pulso de nuestro interés hacia otros cauces que ya señalaran importantes tratadistas. Cada capítulo del libro de Christian Gadea encierra una unidad temática que da paso de manera secuencial a los otros eslabones que permanentemente buscan debelar la identidad de los masones y la persistente preocupación de éstos de imponer y ejercer el librepensamiento para la construcción de una sociedad planetaria que se sienta beneficiada por la inteligencia y el entendimiento humano. En ese contexto en la contratapa del libro queda clara la siguiente explicación: “Trata sobre las poderosas sociedades guardianas del misterio de la luz y desmiente las versiones que confunden las ideas liberales, el afán de progreso, el culto al trabajo y la búsqueda del conocimiento, con el culto diabólico del espíritu”.

Sin lugar a dudas, el autor de LOS HIJOS DE LA LUZ, nos ofrece con un lenguaje accesible y preciso, de excelente escritura por cierto, el fruto de una larga investigación que deja en claro la posición concreta de respaldar el ejercicio de las ideas contra el dogmatismo oscurantista para que la civilización sienta en su epidermis el calor de la verdadera luz que se merece. Leer este nuevo libro de Christian es entrar en el resumen, el detalle, la existencia que ha pasado y la resurrección de numerosos hechos y personajes que incansablemente sostuvieron sus premisas en las brumas de las creencias populares, en los mundos ocultos o en la sobrehumana dimensión de héroes y deidades que transmutaron el tiempo. Y no solo es cuestión de rituales o alegorías pasadas en un universo en brumas sino también la búsqueda de la verdad bajo el amparo luminoso de aquel tres veces grande Hermes Trimegisto o el legado templario o la transmisión de la tradición oculta tan magníficamente abordado por nuestro investigador. Tal vez por eso es posible afirmar que con esta obra el autor contribuye acertadamente al esclarecimiento de la acción de la masonería sosteniendo en todo momento los antecedentes concretos de la orden.A pesar de las dificultades que se presentan en esta clase de investigación, donde generalmente las sociedades secretas y la institución masónica, actúan por razones obvias sin dejar rastros escritos, estimo que la mayoría de las existentes y que fueron recogidas por numerosos escritores e investigadores, aparecen en LOS HIJOS DE LA LUZ, hecho que nos lleva a calificar el satisfactoriamente trabajo.

Se habló y se habla mucho de la masonería. Mientras algunos invocan que se trata de una liga de hombres de bien que ejercen la filantropía, otros califican a los masones de tenebrosos conspiradores que no respetan siquiera a Dios el redentor de todo ni a la patria, engendro de judíos y cabalistas. Indudablemente, las conjeturas varían de acuerdo a los defensores y detractores. De lo que no se puede dudar es que la masonería constituyó un instrumento de importancia para la humanidad, especialmente en momentos de despegue hacia el progreso político, social e intelectual. Y así lo hizo como centro de expansión liberal de los grandes pensadores ingleses, tal como planteaba Francis Bacon en su Nueva Atlántida. Pensamiento que también influiría en Francia a través de Montesquieu y Voltaire. Los líderes de la independencia hispanoamericana bebieron también de esas aguas ya sea traída desde Inglaterra o por medio de pensadores franceses y españoles, esto constituye una de las mayores contribuciones de la masonería en la liberación de nuestros países. Aunque, como se sabe, luego del anatema papal de 1735 y las disposiciones del rey de España en 1751 contra la masonería hicieron casi imposible el ingreso de la masonería en América.

Son capítulos verdaderamente esclarecedores los que se refieren al Legado Templario y Las hijas de la luz. Por un lado se detalla el proceso de la orden de los templarios de corte militar y cristiano (fundada en 1118), que si bien fue reconocida oficialmente en 1128 por la Iglesia de Roma, no escapó a la hoguera de ésta. Aspectos resaltantes del nacimiento, auge y persecución de los caballeros templarios nos trae LOS HIJOS DE LA LUZ. En cuanto a las Hijas de la luz, es interesante analizar lo que Christian expone con notable claridad: las líneas de las logias masónicas de Inglaterra y Francia, una más cerrada, la otra más aperturista en cuanto a la participación de la mujer en la orden. Lo atrapante de cada paso que uno va dando con la lectura del libro es la fundamentación histórica de los hechos, cómo aparecen, qué connotaciones guardan y adónde apuntan indefectiblemente. Los elementos explicativos, se detallan y no flotan de manera solitaria en la imaginación, van apareadas con los hechos ocurridos, bajo la luz, generalmente, de los filósofos que iluminaron con sus faros la estructura del pensamiento humano. Nada queda realmente al azar, y desde la Biblia, Hirán, los constructores, las evocativas leyendas, el fluyo informativo, atesorado por una escritura luminosa y precisa, el autor concluye con un análisis y reflexión sobre lo que vivimos y somos hoy. Hecho que demuestra que las cosas del mundo, las creencias, las prácticas y el fervor de construir permanentemente no se disocian del espíritu de la humanidad.

Sin ninguna duda, puedo decir que Christian Gadea como escritor, investigador, librepensador, liberal y masón nos lleva a creer que él se animó a decir, ya lo dijo, sigue diciendo y, por supuesto, seguirá sin callar, metiendo en dedo en la llaga, corriendo los telones o simplemente abriendo las ventanas para que pueda pasar el sol a fin de iluminar la existencia misma en un mundo más complicado cada día y que busca respuestas. LOS HIJOS DE LA LUZ reconforta por su esencia y su alada estructura para explicar el mandil, la piedra bruta, la escuadra, el compás y la piedra pulida que tanto merecemos ALGDGADU.

MUCHAS GRACIAS.

Victorio v. Suárez

Fuente: http://losarquitectos.blogspot.com/

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Esta entrada fue publicada el noviembre 12, 2007 por en Sin categoría.
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