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UN FELIZ 2007 A TODOS LOS APRISTA DEL PERU Y DEL MUNDO Diciembre 31, 2006

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FELIZ 2007 A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES LIBRES Y DE BIEN ESPARCIDOS EN EL MUNDO Diciembre 31, 2006

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FELIZ 2007 A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES LIBRES Y DE BIEN ESPARCIDOS EN EL MUNDO Diciembre 31, 2006

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El Supremo Consejo Hispano Confederado del Grado 33 del Peru, os desea FELIZ 2007 Diciembre 30, 2006

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Con los mejores deseos que todos tengan

UN FELIZ AÑO 2007

Y como simpre: sean los mejores en

CALIDAD DE PERSONAS

SALUDOS:

-.-

De Izquierda a derecha: II:.PP:.HH:. Sabino Moreyra Orozco, Mario Rolleri Irribaren, Julio Carlos Pacheco Giron, Carlos Cornejo, Jaime Segura Cerron, Mario Blondet y Heberto Rosillo.

El Supremo Consejo Hispano Confederado del Grado 33 del Peru, os desea FELIZ 2007 Diciembre 30, 2006

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Con los mejores deseos que todos tengan

UN FELIZ AÑO 2007

Y como simpre: sean los mejores en

CALIDAD DE PERSONAS

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MUJER Y MASONERÍA: LA LUCHA POR LA ABSOLUTA “IGUALDAD” Diciembre 29, 2006

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Por el H:. Prof. Joaquin Villalta
Espana.

Puede resultar sorprendente plantear este tema en la actualidad, por su aparente evidencia argumental. Aún así, he estimado oportuno hacerlo como trabajo sintético de estudio y conocimiento histórico individual, intentando a la vez que pueda resultar de interés para el resto de Hnas.•., HH.•. o lectores en general.

Nuestro mundo ha experimentado grandes progresos, aunque muchos de ellos se han materializado de manera desigual en diferentes aspectos. Uno de los grandes adelantos sociales y de valores lo representa la teórica conquista por parte de la mujer de la igualdad de derechos cívicos y de oportunidades con los hombres, con todavía numerosas y desgraciadas excepciones por ahora. No siempre fue así. La mujer era tanto o más importante que el hombre en los cultos y creencias antiguos. Esta importancia también adquirió significado en la vida social y comunitaria, hasta llegar a las diversas formas de matriarcado.

En tiempos prehistóricos, la mujer tenía una activa participación en los cultos agrarios de fertilidad. Recordemos el culto a las “Diosas Madres” ya vigente en la etapa “auriñacense” del paleolítico superior (30.000 AC). En la Antigüedad, de Mesopotamia y Egipto, el culto a la diosa Naturaleza pasó a la Europa mediterránea. Durante miles de años la religión del área mediterránea y Europa, desde Anatolia hasta el Próximo Oriente, expresó el culto a la Diosa, metáfora de la naturaleza, y sus ciclos representaron la vida, la muerte y la regeneración. La civilización matriarcal de la Vieja Europa llegó a su máximo esplendor durante el 5º milenio AC. Respecto a los ritos de Iniciación y las formas de sacerdocio, desde los más elementales hasta los culturalmente mejor elaborados, la mujer ocupaba un lugar de preferencia. En el Antiguo Egipto, las mujeres participaban activamente en los Misterios de Isis y Osiris, del mismo modo que en Grecia en los Misterios de Eleusis instituidos por la diosa Deméter. Las invasiones por razones probablemente económicas de los indoeuropeos, no obstante, impusieron una estructura social patriarcal, y un panteón con dioses predominantemente masculinos. Los nuevos soberanos déspotas buscaron el apoyo de Sacerdotes y poetas para dar fundamento religioso a su ideología política que les ayudara a gobernar con normas morales y legitimara sus acciones agresivas y su poder absoluto. Fue así como se efectuó la reforma religiosa, creando y divulgando mitos, usados con la expresa función de propagar la ideología patriarcal. Los nuevos mitos aportaban claves útiles para la existencia, servían para imponer, amparar y mantener una situación de superioridad masculina, modelaban conductas diferenciadas de cada sexo y servían para subordinar, someter y disciplinar a las mujeres, a la vez que para justificar el orden impuesto y asignarle una base moral. Esta justificación religiosa permitía la guerra, como cumplimiento de indicaciones Divinas y, amparándose en la misión grandiosa de extender su religión, pretendía convertir al resto del universo. Antes de aquellas invasiones indoeuropeas, los pueblos del continente no utilizaban armas, vivían en ciudades abiertas y se dedicaban esencialmente a la agricultura, la artesanía y el comercio. Podemos de este modo diferenciar estas anteriores “sociedades solidarias” respecto a las “sociedades de dominación” que se impusieron finalmente. Las invasiones indoeuropeas consolidaron la sumisión de la mujer plasmadas ciertamente en las religiones de Libro Sagrado: el judaísmo, el islam y el cristianismo.

Este conjunto de factores: comportamientos innatos y adquiridos, normas de derecho, usos y costumbres tradicionales y preceptos religiosos erróneos, mantuvieron a la mujer en un grado d’inferioridad en relación a l’hombre . Muchos de quienes se oponen a la admisión de la mujer en Francmasonería, esgrimen como únicos argumentos, unas veces el de la “Tradición”, otras las Constituciones de 1.723, y algunos van mucho más allá recurriendo a teorías antropológicas de nula base científica y de fascistas reminiscencias que ahora me ahorraré comentar. Estas posturas intentan impedir que más del 50% de la Humanidad beba de las mismas fuentes del Conocimiento que los hombres “libres” y nacidos de mujer. Las Constituciones de Anderson (1.723)., salidas de l’imprenta de Willian Hunter, Londres, el año Masónico de 5.723 (1.723 E.••.V.••.), representan unos de los puntos discordantes. Es en su Sección Segunda (Obligaciones de un Francmasón, apartado III), dónde está el origen de lo que todavía hoy continúa sembrando la polémica: “Los candidatos admitidos como miembros de la Logia, deben ser buenos y leales, nacidos libres, de edad madura y discreta, no esclavos, ni mujeres, no inmorales o escandalosos, sino de excelente reputación”.

Resulta a todas luces incomprensible que una Fraternidad que ha luchado contra toda clase de “dogmas”, acabe por “crear” y “mantener” uno, para justificar la no participación de la mujer. Esta postura “dogmática” se fundamenta en un párrafo d’un documento producto de la mentalidad de aquellos años y elaborado por hombres de iglesia (no olvidamos la calidad de pastores protestantes de Anderson y Désaguliers), puritanos y con un concepto sobre la inteligencia y aptitudes de la mujer de su época totalmente diferente al nuestro. Anderson excluye a las mujeres, no por una cuestión iniciática o relacionada con la Tradición, sino por un hecho histórico constatable en aquella época: las mujeres vivían y morían bajo la tutela masculina y prácticamente nadie las consideraba libres. Refiriéndonos nuevamente a esta lectura dogmática, resulta curioso, que en el Artículo XXXIX (último de ellos) de los Reglamentos Generales, recopilados por George Payne (Segundo Gran Maestre de la Logia de Londres) el año 1.720 (tres años antes de las Constituciones de Anderson), se diga: “Cada sesión anual de la Gran Logia, tiene poder inherente y autoridad para hacer nuevas reglamentaciones o alterarlas, para el beneficio real de esta antigua Fraternidad..”

En los tiempos de la masonería operativa, las mujeres participaban activamente en las fraternidades de los talladores de piedra y de constructores. En efecto – y para sorpresa de muchos -se pueden ver nombres femeninos tanto en las listas de trabajo de las canteras como en las relaciones de asistencia de varias “Logias”, nombre con el que se designaba el pequeño local temporal destinado a la administración de las obras de construcción durante el tiempo que estas duraban. El hecho de que la gran mayoría de estas corporaciones estuviera integrada por hombres, no significa que no existieran mujeres que cumplieran estos oficios, puesto que no todas las corporaciones medievales excluían a la mujer.

Para citar un ejemplo, la Guilda (corporación) inglesa de los Carpinteros de Norwich, que data del 1375, a la que también pertenecían los masones de York, recuerda que: “Todos los años, el sábado siguiente a la Ascensión, los Hermanos y Hermanas se reunirán en un lugar determinado para recitar oraciones en honor de la Santa Trinidad, por la paz y la unión del país…” “Si muere algún miembro de la guilda, sus Hermanos y Hermanas habrán de rezar por él …”

Entre los constructores de Catedrales encontramos el nombre de una mujer, Sabine de Pierrefonds, hija de Hervé de Pierrefonds, más conocido por su nombre germánico Erwin de Steinbach, constructor principal de la Catedral de Estrasburgo en el 1277. Sabine fue responsable de tallar el pórtico de esta catedral así como de esculpir algunas de las notables estatuas de Notre Dame de París. También por su condición de Maestra de Obra, formó Aprendices en su oficio.

Pensamos también en la recepción de las esposas de los Maestros, pues en ”las Antiguas Constituciones de los masones francos y aceptados”, tomadas de un manuscrito de una antigüedad de 500 años anterior a ser editado en 1722 por J. Roberts, en la parte del Reglamento de los Aprendices, dice: “No revelaréis los secretos o proyectos de vuestro Maestro o de vuestra Maestra …” En los archivos de la Logia de York N° 236, que perteneció a la antigua “Gran Logia de Toda Inglaterra”, existe un manuscrito de 1693 (denominado York Nº 4), dónde podemos leer lo que sigue respecto a una recepción del Siglo XVII: “Uno de los antiguos coge el Libro, y aquel o aquella que debe ser hecho masón, pone las manos sobre el Libro, y le son dadas las instrucciones”. Incluso, la iniciación femenina dentro la francmasonería aceptada se extendió a una soberana, Ana Estuardo, hija de Jacobo II, que reinó sobre Gran Bretaña e Irlanda de 1702 a 1714 .

Si consideramos importante efectuar una búsqueda histórica de los orígenes y parte de la base de inspiración de lo que posteriormente representará la masonería especulativa, necesariamente nos hemos de dirigir a los denominados “Antiguos Deberes” u obligaciones (Old Charges). Estos se componen de un material de aproximadamente ciento veinte documentos manuscritos que han sobrevivido hasta nuestros días, referentes a normas y reglamentos que gobernaban el arte y la ciencia de la construcción antes del surgimiento del sindicalismo moderno. Estos documentos datan de unos trescientos a seiscientos años atrás. El más antiguo conocido es el denominado “Regius” y, según los expertos, fue redactado sobre el 1390; se trata de un extenso poema, de rima arcaica denominada “doggerel verse”, que se encuentra en el British Museum. De éste destacamos unos extractos de particular interés:

“Este gran clérigo se llamaba Euclides,
Su nombre era conocido en todo el mundo.
Pero este gran clérigo ordenó
A quien más elevado estaba en este grado,
Que debía de enseñar a los más simples de espíritu
Para ser perfecto en este honrado oficio;
Y así debían instruirse el una al otro,
Y amarse juntos como hermano y hermana.”
También en el Artículo Décimo leemos:
“El décimo artículo sirve para hacer saber,
A todos los del oficio, grandes o modestos,
Que ningún maestro puede a otro suplantar,
Sino estar juntos como hermana y hermano.”
Finalmente en su punto noveno encontramos:
“El noveno punto va dirigido a aquel
Que es el intendente de nuestra sala
Si os encontráis juntos en la cámara
Servios uno al otro con calmada alegría;
Gentiles compañeros, lo debéis saber,
Cada cual debe ser intendente por turnos,
Semana tras semana, sin lugar a dudas,
Todos a la vez intendentes deben ser,
Para servirse unos a los otras, amablemente,
Como si fueran hermano y hermana;”

Llegados hasta aquí, permitidme efectuar la siguiente reflexión: La aparición de la Masonería Moderna o Especulativa en 1717, con la organización de la Gran Logia de Londres supuso una desviación de la tradición masónica anterior. Años más tarde este hecho generó la revuelta de los masones operativos liderados por el H.•. Laurence Dermott, quien constituyó la Gran Logia de los “Antiguos” según las viejas instituciones. Es innegable que la fuente de la Tradición Masónica radica en la Masonería Operativa anterior a 1717, de dónde se deduce que la Gran Logia de Londres era cismática e irregular “ab initio”. Por lo tanto hablar de los conceptos de regularidad y legitimidad resulta un tanto complejo y delicado. La evolución es absolutamente necesaria siempre que se conserve aquello que es “esencial” para determinar el pensamiento masónico, y curiosamente, algunas propuestas concretas que pueden parecer innovadoras, ya eran de aplicación en la tradición masónica antigua.

Vemos, pues, que el problema generador de división masónica alrededor del concepto “regularidad”, responsable entre otras diferencias, de la no aceptación de la mujer como miembro de nuestra Augusta Orden, se reduce a la clasificación que ciertas Obediencias reservan para otras en función de su origen, Ritos y creencias. Simbólicamente, se aplica este término a los masones que están activos (inscritos en una L.•. y a plomo con sus obligaciones) y de la Logia que cumpliendo con las condiciones constituyentes, está instalada y reconocida por una Ob.•., quien le otorga una Carta Patente ofreciéndole “legalidad- regularidad” para ejercer su trabajo bajo su jurisdicción. Pese a esto, esta legalidad adquirida obedencialmente, no es condición “sine qua non” para definir su calidad masónica. Recordamos que una Logia Justa y Perfecta disfruta de completa independencia de otra Logia o Gran Logia para desarrollar sus trabajos. ¿Dónde encontramos pues, el “fons et origo” de la esencia masónica?

Ésta probablemente radique en los Landmarks o Antiguos Límites, puesto que son los Principios Generales de Derecho Masónico, normas de derecho no escrito, que cumplen una importantísima tarea fundamentadora, interpretativa, integradora y limitadora. ¿Pero qué son estos landmarks o linderos? Algunos de estos linderos son comunes, otros bastante diferentes dependiente de quien haya hecho una relación (Mackey, Mac Bride, Pound, Pike, u otros) llegando en algunos casos a encontrarse en total contradicción. Sólo unos pocos linderos de los muchos que aparecen en las numerosas listas coinciden o son muy similares a las Obligaciones contenidas en los antiguos Estatutos de la Cofradía.

Los verdaderos Landmarks constituyen reglas rectoras, puntos de partida y de referencia, dónde su observancia permito garantizar la conservación de la esencia masónica siempre y en todas partes. Nos estamos refiriendo entonces a aquellas ideas básicas sobre las que se fundamenta la Institución Masónica, que surgen lógica y racionalmente de aquello que ha sido, es y será la Orden en su propia naturaleza. Vemos en ellos aquellos principios o reglas de gobierno masónico que supuestamente determinan el espíritu de nuestra institución, y que por provenir de tiempos remotos, se tienen en su mayor parte por inviolables. Dentro de estos linderos se encuentra la masonería, fuera de ellos, no existe. Por lo tanto, ninguna Gran Logia los puede derogar, ignorar, modificar o añadir y tienen como características el ser fundamentales, preexistentes, subordinantes, universales e inmutables. Existen y permanecen sin necesidad de ser enumerados, ni contenidos en un código. Podríamos “atrevernos” a intentar citar algunos que considero como muy evidentes:

• La Masonería es una Institución cerrada y permanece a cubierto. El Simbolismo forma parte integrante de la Masonería.
• La Logia representa el lugar físico y espiritual de encuentro de los Masones.
• La Masonería es defensora de los derechos humanos.
• Los Masones son seres humanos libres y de buenas costumbres. La Masonería le opone al dogmatismo, el libre examen, el libre pensamiento y la razón.
• La Masonería es ajena como institución a la práctica religiosa.
• La Masonería es ajena como institución a la práctica política.
• La Masonería es una institución democrática.

Paralelamente, nos aparecen los Antiguos Usos y Costumbres. Éstos también son normas de derecho no escritas, que sin tener las características de los Landmarks, cumplen una tarea supletoria en el derecho masónico aunque pueden ser eliminados, sin que se afecte la esencia de la Orden. Los Antiguos Usos y Costumbres no tienen la connotación de principios generales y deben ser estudiados como prácticas reiteradas que se han convertido en costumbres aceptadas y se deben tratar de forma diferente, entre otras razones porque estas no tienen el carácter de esencialidad, inalterabilidad o inmutabilidad. La exigencia de la creencia en el G.•.A.•.D.•.U.•. y la exclusión de la mujer no son reglas esenciales o fundamentales para la Orden Masónica. Resaltamos como curiosidad, que la Gran Logia Unida de Inglaterra los enuncia en un lugar diferente a los Antiguos Límites y de estos Landmarks no ha elaborado ninguna lista que los defina o que ni siquiera los enumere . Los tradicionalmente presentados como Landmarks, como la lista de Mackey y otras similares, suelen ser antiguos Usos o Costumbres, pero no Landmarks o Principios Generales de Derecho Masónico, ya que no reúnen las características antes mencionadas. En este sentido, la creencia en el G.•.A.•.D.•.U.•. y la regla de la exclusión de las mujeres, no son Landmarks sino Antiguos Usos . Pueden ser eliminados, sin que se afecte la esencia masónica. De hecho, las Logias europeas principalmente que ya retiraron estas prohibiciones deben sentirse completamente legitimadas sin ningún género de dudas, siendo el problema, más de relaciones internacionales en lo que respeta al reconocimiento por parte de determinadas obediencias abocadas a defender unas posturas intelectualmente y moralmente insostenibles a día de hoy dentro de una sociedad de progreso y libertades. El cambio de parecer de estas últimas se producirá tarde o temprano, y la meta de unión universal francmasónica estará algo más cercana y menos utópica.

Por todo esto, como defensores del ideario francmasónico, reconozcamos y devolvamos los derechos que pertenecen a la mujer tanto por sus cualidades como por justicia universal, y hagamos operativo este sentimiento igualitario para todos los seres humanos en cualquier situación que así lo requiera. Es nuestro deber y responsabilidad.

MUJER Y MASONERÍA: LA LUCHA POR LA ABSOLUTA “IGUALDAD” Diciembre 29, 2006

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Espana.

Puede resultar sorprendente plantear este tema en la actualidad, por su aparente evidencia argumental. Aún así, he estimado oportuno hacerlo como trabajo sintético de estudio y conocimiento histórico individual, intentando a la vez que pueda resultar de interés para el resto de Hnas.•., HH.•. o lectores en general.

Nuestro mundo ha experimentado grandes progresos, aunque muchos de ellos se han materializado de manera desigual en diferentes aspectos. Uno de los grandes adelantos sociales y de valores lo representa la teórica conquista por parte de la mujer de la igualdad de derechos cívicos y de oportunidades con los hombres, con todavía numerosas y desgraciadas excepciones por ahora. No siempre fue así. La mujer era tanto o más importante que el hombre en los cultos y creencias antiguos. Esta importancia también adquirió significado en la vida social y comunitaria, hasta llegar a las diversas formas de matriarcado.

En tiempos prehistóricos, la mujer tenía una activa participación en los cultos agrarios de fertilidad. Recordemos el culto a las “Diosas Madres” ya vigente en la etapa “auriñacense” del paleolítico superior (30.000 AC). En la Antigüedad, de Mesopotamia y Egipto, el culto a la diosa Naturaleza pasó a la Europa mediterránea. Durante miles de años la religión del área mediterránea y Europa, desde Anatolia hasta el Próximo Oriente, expresó el culto a la Diosa, metáfora de la naturaleza, y sus ciclos representaron la vida, la muerte y la regeneración. La civilización matriarcal de la Vieja Europa llegó a su máximo esplendor durante el 5º milenio AC. Respecto a los ritos de Iniciación y las formas de sacerdocio, desde los más elementales hasta los culturalmente mejor elaborados, la mujer ocupaba un lugar de preferencia. En el Antiguo Egipto, las mujeres participaban activamente en los Misterios de Isis y Osiris, del mismo modo que en Grecia en los Misterios de Eleusis instituidos por la diosa Deméter. Las invasiones por razones probablemente económicas de los indoeuropeos, no obstante, impusieron una estructura social patriarcal, y un panteón con dioses predominantemente masculinos. Los nuevos soberanos déspotas buscaron el apoyo de Sacerdotes y poetas para dar fundamento religioso a su ideología política que les ayudara a gobernar con normas morales y legitimara sus acciones agresivas y su poder absoluto. Fue así como se efectuó la reforma religiosa, creando y divulgando mitos, usados con la expresa función de propagar la ideología patriarcal. Los nuevos mitos aportaban claves útiles para la existencia, servían para imponer, amparar y mantener una situación de superioridad masculina, modelaban conductas diferenciadas de cada sexo y servían para subordinar, someter y disciplinar a las mujeres, a la vez que para justificar el orden impuesto y asignarle una base moral. Esta justificación religiosa permitía la guerra, como cumplimiento de indicaciones Divinas y, amparándose en la misión grandiosa de extender su religión, pretendía convertir al resto del universo. Antes de aquellas invasiones indoeuropeas, los pueblos del continente no utilizaban armas, vivían en ciudades abiertas y se dedicaban esencialmente a la agricultura, la artesanía y el comercio. Podemos de este modo diferenciar estas anteriores “sociedades solidarias” respecto a las “sociedades de dominación” que se impusieron finalmente. Las invasiones indoeuropeas consolidaron la sumisión de la mujer plasmadas ciertamente en las religiones de Libro Sagrado: el judaísmo, el islam y el cristianismo.

Este conjunto de factores: comportamientos innatos y adquiridos, normas de derecho, usos y costumbres tradicionales y preceptos religiosos erróneos, mantuvieron a la mujer en un grado d’inferioridad en relación a l’hombre . Muchos de quienes se oponen a la admisión de la mujer en Francmasonería, esgrimen como únicos argumentos, unas veces el de la “Tradición”, otras las Constituciones de 1.723, y algunos van mucho más allá recurriendo a teorías antropológicas de nula base científica y de fascistas reminiscencias que ahora me ahorraré comentar. Estas posturas intentan impedir que más del 50% de la Humanidad beba de las mismas fuentes del Conocimiento que los hombres “libres” y nacidos de mujer. Las Constituciones de Anderson (1.723)., salidas de l’imprenta de Willian Hunter, Londres, el año Masónico de 5.723 (1.723 E.••.V.••.), representan unos de los puntos discordantes. Es en su Sección Segunda (Obligaciones de un Francmasón, apartado III), dónde está el origen de lo que todavía hoy continúa sembrando la polémica: “Los candidatos admitidos como miembros de la Logia, deben ser buenos y leales, nacidos libres, de edad madura y discreta, no esclavos, ni mujeres, no inmorales o escandalosos, sino de excelente reputación”.

Resulta a todas luces incomprensible que una Fraternidad que ha luchado contra toda clase de “dogmas”, acabe por “crear” y “mantener” uno, para justificar la no participación de la mujer. Esta postura “dogmática” se fundamenta en un párrafo d’un documento producto de la mentalidad de aquellos años y elaborado por hombres de iglesia (no olvidamos la calidad de pastores protestantes de Anderson y Désaguliers), puritanos y con un concepto sobre la inteligencia y aptitudes de la mujer de su época totalmente diferente al nuestro. Anderson excluye a las mujeres, no por una cuestión iniciática o relacionada con la Tradición, sino por un hecho histórico constatable en aquella época: las mujeres vivían y morían bajo la tutela masculina y prácticamente nadie las consideraba libres. Refiriéndonos nuevamente a esta lectura dogmática, resulta curioso, que en el Artículo XXXIX (último de ellos) de los Reglamentos Generales, recopilados por George Payne (Segundo Gran Maestre de la Logia de Londres) el año 1.720 (tres años antes de las Constituciones de Anderson), se diga: “Cada sesión anual de la Gran Logia, tiene poder inherente y autoridad para hacer nuevas reglamentaciones o alterarlas, para el beneficio real de esta antigua Fraternidad..”

En los tiempos de la masonería operativa, las mujeres participaban activamente en las fraternidades de los talladores de piedra y de constructores. En efecto – y para sorpresa de muchos -se pueden ver nombres femeninos tanto en las listas de trabajo de las canteras como en las relaciones de asistencia de varias “Logias”, nombre con el que se designaba el pequeño local temporal destinado a la administración de las obras de construcción durante el tiempo que estas duraban. El hecho de que la gran mayoría de estas corporaciones estuviera integrada por hombres, no significa que no existieran mujeres que cumplieran estos oficios, puesto que no todas las corporaciones medievales excluían a la mujer.

Para citar un ejemplo, la Guilda (corporación) inglesa de los Carpinteros de Norwich, que data del 1375, a la que también pertenecían los masones de York, recuerda que: “Todos los años, el sábado siguiente a la Ascensión, los Hermanos y Hermanas se reunirán en un lugar determinado para recitar oraciones en honor de la Santa Trinidad, por la paz y la unión del país…” “Si muere algún miembro de la guilda, sus Hermanos y Hermanas habrán de rezar por él …”

Entre los constructores de Catedrales encontramos el nombre de una mujer, Sabine de Pierrefonds, hija de Hervé de Pierrefonds, más conocido por su nombre germánico Erwin de Steinbach, constructor principal de la Catedral de Estrasburgo en el 1277. Sabine fue responsable de tallar el pórtico de esta catedral así como de esculpir algunas de las notables estatuas de Notre Dame de París. También por su condición de Maestra de Obra, formó Aprendices en su oficio.

Pensamos también en la recepción de las esposas de los Maestros, pues en ”las Antiguas Constituciones de los masones francos y aceptados”, tomadas de un manuscrito de una antigüedad de 500 años anterior a ser editado en 1722 por J. Roberts, en la parte del Reglamento de los Aprendices, dice: “No revelaréis los secretos o proyectos de vuestro Maestro o de vuestra Maestra …” En los archivos de la Logia de York N° 236, que perteneció a la antigua “Gran Logia de Toda Inglaterra”, existe un manuscrito de 1693 (denominado York Nº 4), dónde podemos leer lo que sigue respecto a una recepción del Siglo XVII: “Uno de los antiguos coge el Libro, y aquel o aquella que debe ser hecho masón, pone las manos sobre el Libro, y le son dadas las instrucciones”. Incluso, la iniciación femenina dentro la francmasonería aceptada se extendió a una soberana, Ana Estuardo, hija de Jacobo II, que reinó sobre Gran Bretaña e Irlanda de 1702 a 1714 .

Si consideramos importante efectuar una búsqueda histórica de los orígenes y parte de la base de inspiración de lo que posteriormente representará la masonería especulativa, necesariamente nos hemos de dirigir a los denominados “Antiguos Deberes” u obligaciones (Old Charges). Estos se componen de un material de aproximadamente ciento veinte documentos manuscritos que han sobrevivido hasta nuestros días, referentes a normas y reglamentos que gobernaban el arte y la ciencia de la construcción antes del surgimiento del sindicalismo moderno. Estos documentos datan de unos trescientos a seiscientos años atrás. El más antiguo conocido es el denominado “Regius” y, según los expertos, fue redactado sobre el 1390; se trata de un extenso poema, de rima arcaica denominada “doggerel verse”, que se encuentra en el British Museum. De éste destacamos unos extractos de particular interés:

“Este gran clérigo se llamaba Euclides,
Su nombre era conocido en todo el mundo.
Pero este gran clérigo ordenó
A quien más elevado estaba en este grado,
Que debía de enseñar a los más simples de espíritu
Para ser perfecto en este honrado oficio;
Y así debían instruirse el una al otro,
Y amarse juntos como hermano y hermana.”
También en el Artículo Décimo leemos:
“El décimo artículo sirve para hacer saber,
A todos los del oficio, grandes o modestos,
Que ningún maestro puede a otro suplantar,
Sino estar juntos como hermana y hermano.”
Finalmente en su punto noveno encontramos:
“El noveno punto va dirigido a aquel
Que es el intendente de nuestra sala
Si os encontráis juntos en la cámara
Servios uno al otro con calmada alegría;
Gentiles compañeros, lo debéis saber,
Cada cual debe ser intendente por turnos,
Semana tras semana, sin lugar a dudas,
Todos a la vez intendentes deben ser,
Para servirse unos a los otras, amablemente,
Como si fueran hermano y hermana;”

Llegados hasta aquí, permitidme efectuar la siguiente reflexión: La aparición de la Masonería Moderna o Especulativa en 1717, con la organización de la Gran Logia de Londres supuso una desviación de la tradición masónica anterior. Años más tarde este hecho generó la revuelta de los masones operativos liderados por el H.•. Laurence Dermott, quien constituyó la Gran Logia de los “Antiguos” según las viejas instituciones. Es innegable que la fuente de la Tradición Masónica radica en la Masonería Operativa anterior a 1717, de dónde se deduce que la Gran Logia de Londres era cismática e irregular “ab initio”. Por lo tanto hablar de los conceptos de regularidad y legitimidad resulta un tanto complejo y delicado. La evolución es absolutamente necesaria siempre que se conserve aquello que es “esencial” para determinar el pensamiento masónico, y curiosamente, algunas propuestas concretas que pueden parecer innovadoras, ya eran de aplicación en la tradición masónica antigua.

Vemos, pues, que el problema generador de división masónica alrededor del concepto “regularidad”, responsable entre otras diferencias, de la no aceptación de la mujer como miembro de nuestra Augusta Orden, se reduce a la clasificación que ciertas Obediencias reservan para otras en función de su origen, Ritos y creencias. Simbólicamente, se aplica este término a los masones que están activos (inscritos en una L.•. y a plomo con sus obligaciones) y de la Logia que cumpliendo con las condiciones constituyentes, está instalada y reconocida por una Ob.•., quien le otorga una Carta Patente ofreciéndole “legalidad- regularidad” para ejercer su trabajo bajo su jurisdicción. Pese a esto, esta legalidad adquirida obedencialmente, no es condición “sine qua non” para definir su calidad masónica. Recordamos que una Logia Justa y Perfecta disfruta de completa independencia de otra Logia o Gran Logia para desarrollar sus trabajos. ¿Dónde encontramos pues, el “fons et origo” de la esencia masónica?

Ésta probablemente radique en los Landmarks o Antiguos Límites, puesto que son los Principios Generales de Derecho Masónico, normas de derecho no escrito, que cumplen una importantísima tarea fundamentadora, interpretativa, integradora y limitadora. ¿Pero qué son estos landmarks o linderos? Algunos de estos linderos son comunes, otros bastante diferentes dependiente de quien haya hecho una relación (Mackey, Mac Bride, Pound, Pike, u otros) llegando en algunos casos a encontrarse en total contradicción. Sólo unos pocos linderos de los muchos que aparecen en las numerosas listas coinciden o son muy similares a las Obligaciones contenidas en los antiguos Estatutos de la Cofradía.

Los verdaderos Landmarks constituyen reglas rectoras, puntos de partida y de referencia, dónde su observancia permito garantizar la conservación de la esencia masónica siempre y en todas partes. Nos estamos refiriendo entonces a aquellas ideas básicas sobre las que se fundamenta la Institución Masónica, que surgen lógica y racionalmente de aquello que ha sido, es y será la Orden en su propia naturaleza. Vemos en ellos aquellos principios o reglas de gobierno masónico que supuestamente determinan el espíritu de nuestra institución, y que por provenir de tiempos remotos, se tienen en su mayor parte por inviolables. Dentro de estos linderos se encuentra la masonería, fuera de ellos, no existe. Por lo tanto, ninguna Gran Logia los puede derogar, ignorar, modificar o añadir y tienen como características el ser fundamentales, preexistentes, subordinantes, universales e inmutables. Existen y permanecen sin necesidad de ser enumerados, ni contenidos en un código. Podríamos “atrevernos” a intentar citar algunos que considero como muy evidentes:

• La Masonería es una Institución cerrada y permanece a cubierto. El Simbolismo forma parte integrante de la Masonería.
• La Logia representa el lugar físico y espiritual de encuentro de los Masones.
• La Masonería es defensora de los derechos humanos.
• Los Masones son seres humanos libres y de buenas costumbres. La Masonería le opone al dogmatismo, el libre examen, el libre pensamiento y la razón.
• La Masonería es ajena como institución a la práctica religiosa.
• La Masonería es ajena como institución a la práctica política.
• La Masonería es una institución democrática.

Paralelamente, nos aparecen los Antiguos Usos y Costumbres. Éstos también son normas de derecho no escritas, que sin tener las características de los Landmarks, cumplen una tarea supletoria en el derecho masónico aunque pueden ser eliminados, sin que se afecte la esencia de la Orden. Los Antiguos Usos y Costumbres no tienen la connotación de principios generales y deben ser estudiados como prácticas reiteradas que se han convertido en costumbres aceptadas y se deben tratar de forma diferente, entre otras razones porque estas no tienen el carácter de esencialidad, inalterabilidad o inmutabilidad. La exigencia de la creencia en el G.•.A.•.D.•.U.•. y la exclusión de la mujer no son reglas esenciales o fundamentales para la Orden Masónica. Resaltamos como curiosidad, que la Gran Logia Unida de Inglaterra los enuncia en un lugar diferente a los Antiguos Límites y de estos Landmarks no ha elaborado ninguna lista que los defina o que ni siquiera los enumere . Los tradicionalmente presentados como Landmarks, como la lista de Mackey y otras similares, suelen ser antiguos Usos o Costumbres, pero no Landmarks o Principios Generales de Derecho Masónico, ya que no reúnen las características antes mencionadas. En este sentido, la creencia en el G.•.A.•.D.•.U.•. y la regla de la exclusión de las mujeres, no son Landmarks sino Antiguos Usos . Pueden ser eliminados, sin que se afecte la esencia masónica. De hecho, las Logias europeas principalmente que ya retiraron estas prohibiciones deben sentirse completamente legitimadas sin ningún género de dudas, siendo el problema, más de relaciones internacionales en lo que respeta al reconocimiento por parte de determinadas obediencias abocadas a defender unas posturas intelectualmente y moralmente insostenibles a día de hoy dentro de una sociedad de progreso y libertades. El cambio de parecer de estas últimas se producirá tarde o temprano, y la meta de unión universal francmasónica estará algo más cercana y menos utópica.

Por todo esto, como defensores del ideario francmasónico, reconozcamos y devolvamos los derechos que pertenecen a la mujer tanto por sus cualidades como por justicia universal, y hagamos operativo este sentimiento igualitario para todos los seres humanos en cualquier situación que así lo requiera. Es nuestro deber y responsabilidad.

G:.L:.P:. ó Gran Litigio Peruano Diciembre 27, 2006

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Nota de la Redacción:
El H:. Antonio a tenido la gentileza Masónica de solidarizarse con nosotros en contra del ataque de aquellos que se ufanan de ser grandes luces en contraposición al trabajo continuo de FENIX. Somos creyentes de que las críticas son buenas porque nos ayudan a crecer y a fortalecer nuestras debilidades; pero no el ataque estúpido, mal intencionado, y cobarde. Los miembros de FENIX aman a su patria, la respetan y trabajan por ella para que sea mejor, y para que un día reine una verdadera justicia social y, los principios Masónicos de LIBERTAD – IGUALDAD y FRATERNIDAD sean cosas reales, y para que nuestro pueblo – nación pueda gozarlos. Reiteramos nuestro agradecimiento personal y Masónico al H:. Antonio por su líneas y que el GADU lo colme de bendiciones.
Imagen: Klio, Musa de la Historia; Copia romana del siglo II A.D.

Por el H:. Antonio Palomo-Lamarca,
Royal Arch. – USA

Una vez más la tristeza me invade el alma. Triste es la vida ignorante, y triste es, al mismo par, el presenciarla desde fuera. En tiempos como los nuestros, cuando invasiones capitalistas e imperialistas dominan el planeta, cuando es más necesario (o incluso obligatorio) el estar unidos en cadena de amistad y de fortaleza espiritual, digo, es en estos momentos de irresolubilidad social de conflictos cuando más se deja sentir la ignorancia y desvergüenza de aquellos que viviendo serpentinamente bajo las piedras salen a la vista. Se habla mucho de tolerancia, pero esta se practica poco. El Hermano Albert Pike decía que cuando el hombre habla mucho de algo es porque carece sobremanera de ello—y llevaba razón.

Yo escribo esta carta de apoyo a Fénix desde un punto de vista Regular, pues soy Masón Regular; sin embargo, tengo relaciones de amistad con la Masonería “irregular”, con la que colaboro con mis aportes de ideas y con mi fraternidad como amigo y como hermano. ¿Diferencias? Por supuesto, tengo algunas, y hablo de ellas, y las menciono, y algunos se molestan, otros me hablan y me protestan, otros me respetan, pero entre todos luchamos por aceptarnos los unos a los otros tal y como el Gran Misterio nos ha bajado aquí a la esfera terrestre. Una de mis más acerbas diferencias es que no apoyo ni entiendo el sentido de una logia mixta, pero sí apoyo la Masonería femenina—aunque tampoco la entiendo. Esto lo hago porque mi calidad de Masón me lo ordena, y porque al acatar esa orden espiritual he tenido que estudiarla al tiempo que aceptarla y predicarla. Desde mi punto de vista, filosófico y psicológico, pienso que la mujer jamás hubiera desarrollado un interés por la Masonería si hubiéramos vivido en un mundo más honesto donde la igualdad entre hombre-mujer hubiera estado disponible y sido fervientemente obvia. En cambio, pienso y digo, que la mujer en señal de rebelación contra el hombre, y queriendo mostrar su calidad poderosa también, se empeñó por ser aquello que tanto se le negaba: la igualdad de los sexos. Esto tiene poco que ver con la intelectualidad, de hecho tiene que ver absolutamente nada de nada. Esto tiene que ver con lo que Adler denominaba “la protesta masculina,” es decir, que la mujer al sentirse rechazada y usurpada por un sexo fisiológicamente más fuerte (en músculos, digo) se propone igualarse, se propone el tener aquello que solamente pertenece al hombre. En la Masonería encontramos tal ejemplo, pues la mujer desarrolló un interés en la Masonería en una época en la cual a la mujer se le vejaba de tal forma que tocaba plenamente las fronteras de lo inhumano. En la sociedad Victoriana, en la sociedad parisina, en la sociedad del siglo XIX y del XVIII, la posición social de la mujer era deprimente e injusta, y como producto de esto nació su interés en todo aquello que suponía el ámbito del enemigo-sexista: el hombre. Piensen, por ejemplo, que el hombre jamás ha tenido interés en un club de mujeres, jamás vemos en nuestra historia un conjunto de hombres que luchen por ser aceptados y admitidos dentro de un círculo femenino de estudios sobre el maquillaje, o sobre manicura—es así de simple: la razón es que el hombre se siente más poderoso y no necesita refuerzo psicológico alguno en ese aspecto. Huelga decir que el pensamiento masculino es majadero, y que tenerse por poderoso es producto de la ignorancia.

Cuento todo esto porque la “reina madre” del panal de los litigios entre la Masonería Regular y la Irregular gira en torno a ese tema. La Gran Logia Unida de Inglaterra no reconoce a la mujer masona, no da la “venia” de legalidad a la masonería femenina en calidad de igualdad a aquellas logias que haciendo exactamente lo mismo han conseguido el título de regular. Evidentemente, la sociedad machista Victoriana aún existe en la mente de muchos. Esta situación es deleznable, desalentadora, y eminente y aplastantemente salvaje.

Mi amigo y hermano Masón Juan Orrego está sufriendo las chispas calientes que saltan de la ignorancia cuando esta recibe el martilleo del trabajo cantero. La ignorancia es la piedra deforme, cuyas chispas siempre saltan hacia los lados. El H:. Orrego trabajando la piedra deforme que la Masonería Victoriana ha legado a la posteridad historia, ha recibido y sigue recibiendo esas chispas calientes y esas salpicaduras que se producen cuando se trabaja aquella piedra informe. Yo mismo he tenido muchas discusiones con él, muchas veces hemos estado en desacuerdo, y otras veces hemos llegado a algún acuerdo, pero siempre ha reinado entre nosotros la tolerancia entre hermanos. Recuerdo que una vez, al principio de nuestra amistad, yo le mandé un email diciéndole que me apenaba y me decepcionaba el hecho de que no me había contado que Fénix era una logia “ilegal,” y él muy cordialmente me telefoneó y me explicó la situación existente. El problema es el maldito lenguaje, la forma en que se describen las cosas, los hechos, las circunstancias que supuran por los poros de la vida. Existen muchas logias “ilegales,” como la misma que tenía y fundó el loco Aleister Crowley, estas dejan de ser logias y pasan a ser sectas, cultos auténticos donde se describen rituales que jamás existieron y que sólo son producto de la mente enferma del mecánico organizador. Yo pensé que Fénix era eso, una logia sectaria ilegal, y quise dejar bien claro que yo no tengo relación ni interés en ese tipo de “masonería.” Claro, por otra parte, la insensatez y malignidad de muchos hermanos regulares ha llegado a tiznar a tales logias irregulares con los adjetivos de “ilegales,” “clandestinos,” etc.., lo cual, me parece es desafortunado y desleal. No me importa el relacionarme con logias irregulares, siempre y cuando estas sean REGULARES en el modo de organización y ritualística Masónica, y si es así, si ellas son así, entonces, no han de ser llamadas “irregulares,” menos aún “clandestinas,” o “ilegales.”.

Ahora, el V:.H:. Orrego recibe un email insultante des un miembro de la Gran Logia del Perú, donde se le tilda de irresponsable: “Y lo peor de todo es que dejan mal el nombre del Perú, de los masones peruanos, de la Masonería peruana, pues engañan a los demás hermanos de otros Orientes haciéndose llamar Logia Constitucional del Perú…” dice, o más bien des-dice, la flecha perdida que se lanza desde el arco de la Masonería Regular Peruana; y digo yo, y me pregunto: ¿Qué clase de persona que sea racional, que haya pasado por unas iniciaciones masónicas donde el propósito principal es el auto-estudiar nuestras pasiones, nuestras malignidades, nuestra mortalidad, nuestra intolerancia, puede mandar tal tipo de nota y presentarse a sí mismo como “masón”? Una logia no es logia porque sea más vieja que otras, el hecho de que un error se perpetué en la historia no quiere decir que sea más sensato, menos aún que sea más certero—la única certeza es su erroneidad. Tampoco una logia es menos logia por el hecho de que esta sea nueva, recientemente fundada, pues todo tiene un principio y un fin—esa es ley de vida y todo Masón que se digne de ello ha de aceptar, entenderlo y estudiarlo. La historia siempre se escribe con la tinta de la sangre, de las desdichas, de los dolores y de las tristezas. Compasiva es nuestra condición de humanos. La clave de la historia ha de encontrarse en el testimonio histórico, en la mente del que la habla, es decir, de aquel que tiene la facultad de memorizar. Por ello, la historia es memoria. Por ello, la historia está escrita con la sangre de aquellos que pueden recordar—dice un antiguo proverbio indio—de aquellos que siendo un peligro para el que escribe la historia son puesto bajo el yugo de la espada y con su sangre se escriben los libros de historia. Fue el actor indio Floyd Red Crow quien en uno de los episodios televisivos de X-Files, dice una de las frases más proverbiales con la cual quiero terminar, hagan reflexión sobre ello porque la merece:

“There is an ancient Indian saying that something lives only as long as the last person who remembers it. My people have come to trust memory over history. Memory, like fire, is radiant and immutable while history serves only those who seek to control it, those who douse the flame of memory in order to put out the dangerous fire of truth. Beware these men for they are dangerous themselves and unwise. Their false history is written in the blood of those who might remember and of those who seek the truth.” Floyd Westerman as Albert Hosteen in The X-Files episode “The Blessing Way”

“Existe un antiguo proverbio Indio en el que algo vive siempre y cuando una última persona lo recuerde. Mi pueblo ha llegado a confiar más en la memoria que en la historia. La Memoria, como el fuego, es radiante e inmutable, mientras que la historia sirve solamente a aquellos que buscan el controlarla, a aquellos que extinguen la llama de la memoria para así apagar el fuego peligroso de la Verdad. Ten cuidado de esos hombres porque ellos son peligrosos e ignorantes. Su falsa historia está escrita con la sangre de aquellos que podrían recordar y con la de aquellos que buscan la Verdad.”
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G:.L:.P:. ó Gran Litigio Peruano Diciembre 27, 2006

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Nota de la Redacción:
El H:. Antonio a tenido la gentileza Masónica de solidarizarse con nosotros en contra del ataque de aquellos que se ufanan de ser grandes luces en contraposición al trabajo continuo de FENIX. Somos creyentes de que las críticas son buenas porque nos ayudan a crecer y a fortalecer nuestras debilidades; pero no el ataque estúpido, mal intencionado, y cobarde. Los miembros de FENIX aman a su patria, la respetan y trabajan por ella para que sea mejor, y para que un día reine una verdadera justicia social y, los principios Masónicos de LIBERTAD – IGUALDAD y FRATERNIDAD sean cosas reales, y para que nuestro pueblo – nación pueda gozarlos. Reiteramos nuestro agradecimiento personal y Masónico al H:. Antonio por su líneas y que el GADU lo colme de bendiciones.
Imagen: Klio, Musa de la Historia; Copia romana del siglo II A.D.

Por el H:. Antonio Palomo-Lamarca,
Royal Arch. – USA

Una vez más la tristeza me invade el alma. Triste es la vida ignorante, y triste es, al mismo par, el presenciarla desde fuera. En tiempos como los nuestros, cuando invasiones capitalistas e imperialistas dominan el planeta, cuando es más necesario (o incluso obligatorio) el estar unidos en cadena de amistad y de fortaleza espiritual, digo, es en estos momentos de irresolubilidad social de conflictos cuando más se deja sentir la ignorancia y desvergüenza de aquellos que viviendo serpentinamente bajo las piedras salen a la vista. Se habla mucho de tolerancia, pero esta se practica poco. El Hermano Albert Pike decía que cuando el hombre habla mucho de algo es porque carece sobremanera de ello—y llevaba razón.

Yo escribo esta carta de apoyo a Fénix desde un punto de vista Regular, pues soy Masón Regular; sin embargo, tengo relaciones de amistad con la Masonería “irregular”, con la que colaboro con mis aportes de ideas y con mi fraternidad como amigo y como hermano. ¿Diferencias? Por supuesto, tengo algunas, y hablo de ellas, y las menciono, y algunos se molestan, otros me hablan y me protestan, otros me respetan, pero entre todos luchamos por aceptarnos los unos a los otros tal y como el Gran Misterio nos ha bajado aquí a la esfera terrestre. Una de mis más acerbas diferencias es que no apoyo ni entiendo el sentido de una logia mixta, pero sí apoyo la Masonería femenina—aunque tampoco la entiendo. Esto lo hago porque mi calidad de Masón me lo ordena, y porque al acatar esa orden espiritual he tenido que estudiarla al tiempo que aceptarla y predicarla. Desde mi punto de vista, filosófico y psicológico, pienso que la mujer jamás hubiera desarrollado un interés por la Masonería si hubiéramos vivido en un mundo más honesto donde la igualdad entre hombre-mujer hubiera estado disponible y sido fervientemente obvia. En cambio, pienso y digo, que la mujer en señal de rebelación contra el hombre, y queriendo mostrar su calidad poderosa también, se empeñó por ser aquello que tanto se le negaba: la igualdad de los sexos. Esto tiene poco que ver con la intelectualidad, de hecho tiene que ver absolutamente nada de nada. Esto tiene que ver con lo que Adler denominaba “la protesta masculina,” es decir, que la mujer al sentirse rechazada y usurpada por un sexo fisiológicamente más fuerte (en músculos, digo) se propone igualarse, se propone el tener aquello que solamente pertenece al hombre. En la Masonería encontramos tal ejemplo, pues la mujer desarrolló un interés en la Masonería en una época en la cual a la mujer se le vejaba de tal forma que tocaba plenamente las fronteras de lo inhumano. En la sociedad Victoriana, en la sociedad parisina, en la sociedad del siglo XIX y del XVIII, la posición social de la mujer era deprimente e injusta, y como producto de esto nació su interés en todo aquello que suponía el ámbito del enemigo-sexista: el hombre. Piensen, por ejemplo, que el hombre jamás ha tenido interés en un club de mujeres, jamás vemos en nuestra historia un conjunto de hombres que luchen por ser aceptados y admitidos dentro de un círculo femenino de estudios sobre el maquillaje, o sobre manicura—es así de simple: la razón es que el hombre se siente más poderoso y no necesita refuerzo psicológico alguno en ese aspecto. Huelga decir que el pensamiento masculino es majadero, y que tenerse por poderoso es producto de la ignorancia.

Cuento todo esto porque la “reina madre” del panal de los litigios entre la Masonería Regular y la Irregular gira en torno a ese tema. La Gran Logia Unida de Inglaterra no reconoce a la mujer masona, no da la “venia” de legalidad a la masonería femenina en calidad de igualdad a aquellas logias que haciendo exactamente lo mismo han conseguido el título de regular. Evidentemente, la sociedad machista Victoriana aún existe en la mente de muchos. Esta situación es deleznable, desalentadora, y eminente y aplastantemente salvaje.

Mi amigo y hermano Masón Juan Orrego está sufriendo las chispas calientes que saltan de la ignorancia cuando esta recibe el martilleo del trabajo cantero. La ignorancia es la piedra deforme, cuyas chispas siempre saltan hacia los lados. El H:. Orrego trabajando la piedra deforme que la Masonería Victoriana ha legado a la posteridad historia, ha recibido y sigue recibiendo esas chispas calientes y esas salpicaduras que se producen cuando se trabaja aquella piedra informe. Yo mismo he tenido muchas discusiones con él, muchas veces hemos estado en desacuerdo, y otras veces hemos llegado a algún acuerdo, pero siempre ha reinado entre nosotros la tolerancia entre hermanos. Recuerdo que una vez, al principio de nuestra amistad, yo le mandé un email diciéndole que me apenaba y me decepcionaba el hecho de que no me había contado que Fénix era una logia “ilegal,” y él muy cordialmente me telefoneó y me explicó la situación existente. El problema es el maldito lenguaje, la forma en que se describen las cosas, los hechos, las circunstancias que supuran por los poros de la vida. Existen muchas logias “ilegales,” como la misma que tenía y fundó el loco Aleister Crowley, estas dejan de ser logias y pasan a ser sectas, cultos auténticos donde se describen rituales que jamás existieron y que sólo son producto de la mente enferma del mecánico organizador. Yo pensé que Fénix era eso, una logia sectaria ilegal, y quise dejar bien claro que yo no tengo relación ni interés en ese tipo de “masonería.” Claro, por otra parte, la insensatez y malignidad de muchos hermanos regulares ha llegado a tiznar a tales logias irregulares con los adjetivos de “ilegales,” “clandestinos,” etc.., lo cual, me parece es desafortunado y desleal. No me importa el relacionarme con logias irregulares, siempre y cuando estas sean REGULARES en el modo de organización y ritualística Masónica, y si es así, si ellas son así, entonces, no han de ser llamadas “irregulares,” menos aún “clandestinas,” o “ilegales.”.

Ahora, el V:.H:. Orrego recibe un email insultante des un miembro de la Gran Logia del Perú, donde se le tilda de irresponsable: “Y lo peor de todo es que dejan mal el nombre del Perú, de los masones peruanos, de la Masonería peruana, pues engañan a los demás hermanos de otros Orientes haciéndose llamar Logia Constitucional del Perú…” dice, o más bien des-dice, la flecha perdida que se lanza desde el arco de la Masonería Regular Peruana; y digo yo, y me pregunto: ¿Qué clase de persona que sea racional, que haya pasado por unas iniciaciones masónicas donde el propósito principal es el auto-estudiar nuestras pasiones, nuestras malignidades, nuestra mortalidad, nuestra intolerancia, puede mandar tal tipo de nota y presentarse a sí mismo como “masón”? Una logia no es logia porque sea más vieja que otras, el hecho de que un error se perpetué en la historia no quiere decir que sea más sensato, menos aún que sea más certero—la única certeza es su erroneidad. Tampoco una logia es menos logia por el hecho de que esta sea nueva, recientemente fundada, pues todo tiene un principio y un fin—esa es ley de vida y todo Masón que se digne de ello ha de aceptar, entenderlo y estudiarlo. La historia siempre se escribe con la tinta de la sangre, de las desdichas, de los dolores y de las tristezas. Compasiva es nuestra condición de humanos. La clave de la historia ha de encontrarse en el testimonio histórico, en la mente del que la habla, es decir, de aquel que tiene la facultad de memorizar. Por ello, la historia es memoria. Por ello, la historia está escrita con la sangre de aquellos que pueden recordar—dice un antiguo proverbio indio—de aquellos que siendo un peligro para el que escribe la historia son puesto bajo el yugo de la espada y con su sangre se escriben los libros de historia. Fue el actor indio Floyd Red Crow quien en uno de los episodios televisivos de X-Files, dice una de las frases más proverbiales con la cual quiero terminar, hagan reflexión sobre ello porque la merece:

“There is an ancient Indian saying that something lives only as long as the last person who remembers it. My people have come to trust memory over history. Memory, like fire, is radiant and immutable while history serves only those who seek to control it, those who douse the flame of memory in order to put out the dangerous fire of truth. Beware these men for they are dangerous themselves and unwise. Their false history is written in the blood of those who might remember and of those who seek the truth.” Floyd Westerman as Albert Hosteen in The X-Files episode “The Blessing Way”

“Existe un antiguo proverbio Indio en el que algo vive siempre y cuando una última persona lo recuerde. Mi pueblo ha llegado a confiar más en la memoria que en la historia. La Memoria, como el fuego, es radiante e inmutable, mientras que la historia sirve solamente a aquellos que buscan el controlarla, a aquellos que extinguen la llama de la memoria para así apagar el fuego peligroso de la Verdad. Ten cuidado de esos hombres porque ellos son peligrosos e ignorantes. Su falsa historia está escrita con la sangre de aquellos que podrían recordar y con la de aquellos que buscan la Verdad.”
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